Nuestra Historia

MORGAN THE GIN WAREHOUSE

Luego de tres años de pasar los mejores momentos en el sótano donde vivió Bruce, decidimos ordenarlo y seguir explorándolo.
Durante este proceso nos dimos cuenta que el baúl que habíamos descubierto contaba con un compartimiento secreto, el cual contenía una botella con la inscripción "Bruce Morgan Craft Gin" y un diario con recetas e instrucciones.
En el diario Bruce nos llevaba a un warehouse, lleno de barriles y botellas de GIN con distintas inscripciones.
Hoy, siguiendo sus indicaciones y recetas, logramos descifrar y poner en funcionamiento la Gintonería más enigmática y exquisita de la ciudad.

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El descubrimiento

Los galpones de la antigua lavandería de América Textil, en el barrio Villa Morra de la ciudad de Asunción, guardan muchas historias. Convertidos hoy en día en un reconocido complejo gastronomico, estos galpones llevan en sus paredes más de 100 años de recuerdo. Muchos felices, algunos tristes, pero uno particularmente misterioso.
Cuando uno de los restaurantes que ahora ocupa la construcción se estaba refaccionando a mediados del 2014, Don Fulgencio, electricista de confianza del lugar, se hallaba picando las paredes bajas de uno de los tinglados cuando de pronto golpeó con tal fuerza que un pedazo de casi un metro de diámetro se desprendió con el impacto, dejando a la vista un hueco sin fondo y totalmente oscuro. Enorme fue la sorpresa al ver a través de esa abertura lo que parecía un depósito perfectamente equipado parecido a un loft.
Movidos por el hallazgo, decidimos excavar la base del galpón para así poder crear una entrada que nos permitiera ingresar al depósito subterráneo. Nos dio tanta curiosidad el descubrimiento que comenzamos a indagar con la gente que trabajaba alli y tambien con los antiguos dueños sobre alguna información al respecto.
Según testimonios, el sótano estuvo tapado desde mediados de los años 70, cuando se realizó una importante reforma en las instalaciones de la lavandería. en el vivio desde 1938 hasta 1947 el ingeniero Bruce Morgan.

El ingeniero Bruce Morgan

Según la historia contada por los cuidadores de la propiedad, el ingeniero Bruce Morgan había llegado al Paraguay procedente de Chicago a mediados de 1938 cuando los dueños de América Textil le compraron las maquinarias para la lavandería de hilos. Como en Paraguay no existían técnicos especializados en esas máquinas,el señor Morgan les propuso realizar el mismo el viaje al corazón de América del Sur, para instalar y hacer funcionar la lavandería.
Una vez que la misma comenzó a trabajar el señor Morgan se ofreció para ocupar el cargo de Gerente de Operaciones, a lo cual los dueños accedieron. Decidió vivir en el subterráneo de los galopes, aislado de las luces, y construyo lo que hoy llamaríamos un loft con todas las comodidades: un bar, una sala de juegos, biblioteca, estar y se hizo amigo de muchísimas personalidades de la ciudad.
Los rumores dicen que a Morgan le gustaba el buen whisky y a menudo hacía fiestas secretas en el sótano, donde el jazz inundaba las noches del otrora alejado barrio de Asunción.
Cuentan que el señor Morgan era un alquimista a la hora de preparar tragos. Poseía una colección de armas y a menudo practicaba tiro en el bosque detrás de los galpones.
Una calurosa mañana de marzo del año 1947, el señor Morgan salió de la fábrica para comprar rosquillas en una panadería cercana; minutos después llegaron dos hombres con acento americano y preguntaron por el. La cocinera de la fábrica, Doña Mecha, les pidió que esperaran porque el señor volvería en cualquier momento, pero los hombres parecían apurados y no se quedaron. Al Ingeniero Bruce Morgan nunca se lo volvió a ver.

La investigación.

Esta historia despertó nuestra curiosidad sobre el ingeniero Bruce Morgan. Apenas logramos ingresar al sótano, nos dimos a la tarea de inspeccionar todo. Una gran barra donde Morgan preparaba sus famosas pociones que volvían locos a sus amigos aún contenía alrededor de 400 botellas. Una colección inigualable de vinilos de Jazz de los años 30 y 40; un estar con muebles de cuero original, el dormitorio y el gran patio, el señor Morgan se había construido un refugio de primer nivel.
Los animales disecados en una de las paredes demostraban su afición a la caza, así como un armario que presumía una gran colección de armas. Pero lo más interesante se encontraba en un baúl con candado en su escritorio, el cual procedimos a abrir con una llave industrial que estaba debajo de la cama.
Durante toda una noche nos pusimos a analizar lo que allí encontramos. Recortes de diarios de Chicago y Nueva York, casi todos de la crónica policial, documentos de identidad, cartas recibidas y cartas sin enviar; un diario personal de un tal Sam, que databa de los años 1921 hasta 1929 y títulos de propiedades en varias ciudades de Illinois y Wisconsin.
El rompecabezas era inmenso pero la historia estaba allí, al descubierto y, todo lo que nos contaron del señor Morgan se había desmoronado.

Sam Costello

El rompecabezas que armamos en una de las paredes del sótano nos revelaba la verdadera identidad de Bruce Morgan,. Su nombre real era Sam Costello.
Sam era integrante del primer anillo de Al Capone en la tumultuosa Chicago de principios de siglo. El se encargaba de operar tres bares clandestinos de Al Capone que se disfrazaban como fábricas textiles, mientras que en realidad eran destilerías en la época de la prohibición, de la famosa "Ley seca". De todas formas, Sam era, de hecho, un técnico especializado en las maquinas de hilanderia, como también un criminal matriculado.
A finales de 1937 el imperio de Al Capone se vio amenazado, por lo cual Sam encontró la oportunidad de su vida cuando un empresario de un lejano país, Paraguay, le ofreció comprar las máquinas de una de las fábricas Tras un enfrentamiento con las fuerzas policiales en una redada en las afueras de Chicago en 1938, Sam fingió su muerte para luego de tomar el nombre de Bruce Morgan y así desaparecer sin dejar rastros.
El resto de sus días los había pasado en Paraguay.
En GrupoCinco creemos firmemente en la energía positiva que emiten ciertos lugares y en el misticismo que estos pueden transmitir. Este es el caso del sótano donde habitó Bruce Morgan o Sam Costello, que tiene un aura especial de misterio, audacia, sofisticación y buena vibra, lo que lo convierte en un espacio único en la ciudad.
Queremos celebrar la vida de Bruce Morgan, el misterioso ingeniero fiestero y divertido que vivió en Paraguay, y enterrar en el olvido al infante criminal Sam Costello. Por eso, limpiamos el sótano, le agregamos algunos equipamientos nuevos y lo llenamos de la mejor música y cocina para crear el espacio más peculiar y mágico de Asunción. Bruce Morgan nos estará mirando desde algún lugar, cual alquimista contemplando su obra maestra.